10 Consejos para proteger nuestra piel del frío

10 Consejos para proteger nuestra piel del frío
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Hemos hablado en multitud de ocasiones en el blog de la importancia de cuidar y proteger la piel de los efectos del sol veraniegoHay, afortunadamente, una gran concienciación social sobre lo vital que resulta que esta parte de nuestro cuerpo no quede olvidadaSin embargo, hay que tener en cuenta que el frío es también uno de los factores que más perjudica la salud de nuestra piel, de ahí que haya que prestar la debida atención a su protección durante los meses de otoño e invierno.


Factores asociados a estas dos estaciones del año pueden afectar notablemente a nuestra pielEn especial, hay que destacar el frío, el viento, la humedad, los cambios bruscos de temperatura ambiental o la sequedad producida por algunas calefacciones con excesivo calor, principalmente aquellas que funcionan con aire caliente.

Para que podamos mantener nuestra piel tal y como llegó al otoño y que no se vea afectada por el frío, el doctor Martín Anaya ha elaborado un decálogo de consejos que nos serán de gran utilidad:

– Durante los meses de frío hay que hidratar adecuadamente todo el cuerpo, pero especialmente la cara y las manos, ya que son las partes más expuestas a bajas temperaturas.

No abusar de las duchas y baños de agua caliente ya que, aunque se agradecen, perjudican la epidermis y son malos para la circulaciónAdemás, tras la ducha se aconseja terminar siempre con un chorro de agua fría, sobre todo en las piernas.

– No olvidar nunca la fotoprotección cuando se va a las estaciones de esquí o se juega con la nieve

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En zonas nevadas el sol es aún más peligroso para la piel y los labios que en verano, porque los rayos solares se reflejan en la nieve y se potencia el daño.

Evitar el contacto con tejidos sintéticos cuando se desarrollan cuadros como dermatitis atópica o psoriasis.

– En cuanto a las palmas de las manos, conviene mantener una humectación permanente en base a cremas, evitar los lavados frecuentes con jabones muy agresivos y el uso exagerado de alcohol en gel.

– Nunca hay que olvidarse del cuidado de los labios, muy dañados por el frío.
Es recomendable usar protectores labiales con protección solar y sobre todo evitar humedecerlos con saliva cuando estén secos, porque aunque en un primer momento aporta una sensación de alivio, después produce una irritación y sequedad aún mayores.

Evitar ropa o calzado no transpirable o irritante.

No abusar del jabón y asegurarse de que siempre se usa el apropiado para cada tipo de piel.
Se recomienda que sean suaves, neutros y no agresivos.

– Los pacientes con piel seca, sensible o enfermedades cutáneas que empeoran en invierno deben procurar aumentar la humedad ambiental de la vivienda o lugar de trabajo.
Esto se puede conseguir mediante humidificadores, sistemas de humidificación ambiental o simplemente con la colocación de toallas húmedas en radiadores, focos de calor, etc.

– En la alimentación deben predominar los vegetales y no se debe abusar de azúcares y grasas saturadas.
Es conveniente también tomar dos litros de agua al día, realizar actividad física, consumir antioxidantes locales y generales como el té verde o las frutas.

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